No hay lugar para los muertos en Granada: la gripe y el invierno saturan el tanatorio

Granada capital tiene 230.000 habitantes y un solo tanatorio, enclavado en el cementerio de San José. La semana pasada, esta ciudad declaró la epidemia de gripe, casi quince días antes que el año pasado. El virus, peligroso para los ancianos, los enfermos crónicos y los aquejados por infecciones respiratorias, supone un incremento de las defunciones, que ha generado colas de hasta veinticuatro horas para obtener una sala velatoria.

En el tiempo que transcurre entre el fallecimiento del difunto y la exposición del cadáver, la familia no dispone de un lugar para velar y recibir a familiares o amigos.

En España, el último dato menciona 70 enfermos de gripe por cada 100.000 personas y Salud es consciente de que estas cifras no han alcanzado su punto álgido. Un empleado de Funerarias Romero, en conversación con este periódico, reconoce el colapso: “El invierno suele traer más defunciones y el brote de la gripe se está notando”.

Espacio “minúsculo” y sin apenas aparcamiento

Las esculturas hacen del camposanto de San José uno de los más prestigiosos de Europa. Ofrece visitas turísticas durante todo el año. Uno de sus guías, Diego Quesada, cuenta que el espacio es “minúsculo”, y no sólo el de las salas, sino también “su parking”. “Muchos acaban aparcando en el arcén y los coches se los lleva la grúa. Imagínate, salir del velatorio y encontrarte una multa. Otra opción son las plazas de la Alhambra, pero salen muy caras”.

Las funerarias ya ofrecen acomodo en los pequeños tanatorios que rodean la ciudad, pero esto supone una dificultad logística en la mayoría de los casos: luego habría que trasladar el cadáver a San José, lugar de culto para una gran cantidad de granadinos.