Una emprendedora que trascendió a su época

María Nieves Campos Álvarez falleció justo cuando octubre se solapaba con noviembre, con 92 años, y una historia fascinante que desafió todos los moldes de la sociedad de la época en la que le tocó vivir. Desde la década de 1950 dirigía las empresas que fundó junto a su marido, Miguel García; nombres arraigados a la historia contemporánea de la sociedad grancanaria como Pompas Fúnebres La Soledad, la representación de Seguros Santa Lucía y el Tanatorio San Miguel.

Campos fue una de esas mujeres que no se ajustaba a las reglas de su tiempo, desafiando todos los obstáculos a los que se tenían que enfrentar en los años en las que las fotos se imprimían en color sepia. Nacida en Santa Cruz de Tenerife, acudió muy joven a estudiar comercio en una escuela en la que solo había hombres en la popular plaza de Los Patos, junto a otras dos compañeras. En esa isla también realizó actividades funerarias, entre ellas en el Velatorio Los Campos.

Esas inquietudes tan características dieron forma a su perfil público, una mujer que rompía con el retrato robot establecido y desde el primer día, aprendiendo las bases del oficio, encabezó junto a Miguel García –fallecido en la década de 1970 y con el que formó un equipo del que guardan afecto los que les conocieron– negocios que llevan casi 70 años cumpliendo su recorrido social y generando empleo.

María Nieves Campos Álvarez, además, concilió sin eludir las dificultades inherentes sus obligaciones empresariales con las exigencias de la vida familiar, a la que también atendió con mimo. En el plano personal, relatan sus allegados, fue una mujer discreta. Celosa de su intimidad y consagrada a la vida familiar como eje de su vida.

Pero fundamentalmente fue reconocida por su capacidad para desafiar las normas de un mundo masculino, que reservaba un lugar más opaco para las mujeres. Marcando la pauta de lo que hoy se conoce como empoderamiento. Las empresas que llevan su sello, y que hoy siguen siendo punta de lanza del sector, siempre destacaron por su capacidad de gestión, pero también por un elemento no menos importante, su visión de futuro y su capacidad de leer las necesidades que el ámbito en el que desarrollaba su labor iba generando.

Una muestra de ello es el Tanatorio de San Miguel, infraestructura inaugurada en 2005, y que fue impulsada por ella en colaboración con socios.

Entre las personas que trabajaron con sus empresas se pone de relieve la virtud del trato próximo y atento con los empleados. Un hecho que entienden como fundamental para concebir que casi siete décadas después de los primeros pasos, siempre con la figura de su esposo Miguel García como aliada, Pompas Fúnebres La Soledad, la agencia de seguros de Santa Lucía y el Tanatorio San Miguel sean bandera en el sector.

Descanse en paz.